Todavía
No es solo rendir más.
Es tener un cuerpo que te dura.
Ser un peleador que pegue fuerte y aguante, sí, pero también que te lesiones menos, que recuperes mejor y que sigas en pie cuando otros se rompen.
La preparación no está para fundirte ni para dejarte tan reventado que no puedas entrenar tu deporte.
Está para sumar, con una estructura que se apoya en pruebas y datos, pero sobre todo en cada peleador, en cómo responde y cómo se siente, para sacar lo mejor de cada uno.
Un cuerpo sano, fuerte y listo para pelear.
Y todo eso no se entrena a ciegas.
Se construye.

‘Quiero ser cirujano.’
Es lo que le dije a mi familia antes de irme de viaje a Irlanda con el instituto. No sabría decir qué pasó allí, pero volví con otra cabeza: quería ser peleador.
Dejé el camino que se esperaba de mí y me fui a donde sentía que tenía que ir.
Empecé por el Brazilian Jiu-Jitsu y en mi primer año gané el Campeonato de España. Hoy soy cinturón morado. Pero sentía que aún me faltaba algo, y lo encontré en la jaula. Y entendí que para rendir de verdad hay que entender el cuerpo que pelea.
Eso no se improvisa, así que estudié preparación física aplicada a los deportes de combate.
Y nunca dejé de competir: mientras preparo a otros, sigo entrenándome y peleando.
Analizo cada cuerpo y construyo un programa hecho para esa persona y para nadie más, porque hay algo que me mueve tanto como competir: preparar a alguien y verlo construirse. Verlo volverse más fuerte de lo que se creía capaz.
Hoy, por cómo peleo, algunos me llaman el cirujano.
Será que, al final, lo soy, a mi manera.
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El acompañamiento individual está reservado a atletas mayores de edad. No es un «no»: es un «aún no». Sigue construyendo la base.